Un día miras a tu alrededor, en casa, y piensas que ya es hora de lavarle la cara y ponerla al día.  Y no sucede porque sí, creo más bien que querer cambiar tu entorno más cercano tiene que ver con un anhelo personal de cambio más profundo. El día que empiezas a pensar que necesitas poner orden, tirar, renovar es que algo está pasando en tu interior. Cuando la decoraste eras más joven, querías un tipo de decoración,  lo que se imponía cuando la adquiriste si es tuya. Y ahora, que vas cambiando de ideas y Las necesidades son diferentes, le das vueltas a qué hacer sin gastar mucho, eso sí, y quizás pintando las paredes de un tono diferente, te obligas a quitar objetos y sustituirlos por otros nuevos o simplemente modificar los que tienes, porque seguro que cambiándole el color a una lámpara, consigues buenos efectos. En fin, eso te lleva también a aprender a hacer muchas cosas tú mismo, como pintar, lacar o lijar. Nadie dice que es fácil y siempre te queda llamar al profesional por si no acabas de cogerle el tranquillo al tema y cuando acabas, sientes que has triunfado, que has logrado acabar un proyecto que no acaba porque es el lugar donde vives.
En esas llevo un par de meses, entretenida con las paredes y los objetos decorativos. Cada día retiro más libros, discos y adornos del pasado. Estoy en plena fase de desprendimiento y eliminando cosas que producen muchas interferencias y te atascan porque no te permiten añadir lo nuevo. Empecé el año comiendo rosco, algún que otro roscón y eliminando trastos. Algunas de mis pertenencias han pasado al trastero, donde permanecerán un tiempo razonable, para después, cuando esté preparada, bajaré a hacer la limpieza de ese cuarto mágico en el que cabe todo. Total, que aquí estoy, imprimiendo fotos importantes para mí, cambiando cortinas y colores. En estos meses, me he tropezado con Marie Kondo, una japonesa experta en organización que por lo visto, está muy de moda y se la cita en las revistas de decoración. En su librito La magia del orden, Kondo da muchas pistas para una casa ordenada y sobre todo habla de cómo ordenar cambia a las personas, les hace cambiar de trabajo, bajar de peso y hasta aliviarse de dolores crónicos. Todo muy espiritual. Le dedicaré otro post a ella en Empowering Change.

 eva@navegandopormis40.com

Por cierto, ese dibujo  a boli me lo hizo un pintor inglés, Neil Murison,  hace mucho tiempo  en el transcurso de una  boda en la campiña. Es de los objetos que conservo.

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