Después de unos años en los que hablar de política en prime time se ha vuelto a poner de moda en las televisiones, aparece en nuestra vida televisiva con su «penúltima energía» profesional, el gran Iñaki Gabilondo, esta vez con un programa optimista, lleno de vida y sobre todo de curiosidad. Lo ha titulado «Cuando ya no esté» que, fíjate que podría sonar triste o melancólico. Sin embargo, resulta todo lo contrario. Me maravilla observar su rostro cuando escucha a otros que saben más que él acerca de cómo será el mundo dentro de 25 años, cuando él ya no esté. Conserva la mirada de un niño, con sus pequeños ojos inquietos y sentado hacia delante como buscando la complicidad de su interlocutor. Con solo escuchar ese pequeño editorial al inicio y la música in crescendo de la cabecera, han logrado crear un ambiente relajado que anticipa charla sin gritos y sin pisotones verbales.

Es un placer verlo rodeado de personas inteligentes y con esperanza en un futuro prometedor lleno de avances tecnológicos y sociales que mejorarán notablemente la vida de los seres humanos, haciendo que éstos tengan más tiempo libre, gocen de vidas más largas y puedan vivir con mucha más comodidad.

El otro día habló con un profesor de la Singularity University, la universidad creada por la NASA y Google en Silicon Valley, de origen venezolano, llamado José Luis Cordeiro. Un hombre interesantísimo que parece hablar de ciencia ficción. Pero, por lo visto, las posibilidades médicas de las que habla ya están al alcance del usuario, la capacidad de sustituir un hueso por otro impreso en 3D, o conseguir la «muerte de la muerte». Consiguieron que me quedara pegada al sofá, esperanzada y pensando en los dilemas morales que nos van a preocupar en pocos años. También pensé en quién estará trabajando en estos dilemas, en qué filósofos están centrados en dibujar el mundo que viene, cómo es la cosmología que diseñan. Y una vez más, echo de menos a Alfredo. Siempre hablaba con él de estas cosas. Pero volviendo a «Cuando ya no esté», opinó que la información que se le hace llegar al espectador en general, debería estar más alineada con Gabilondo, a optimismo, a fé en las personas, a televisión educativa que mueve a pensamiento, a charla posterior con alguien cercano y sobre todo, información alineada con el sosiego, que ya hace falta, ya.

El próximo capítulo , el jueves 12 de mayo, en el que conversará con un genetista, Carlos López-Otín: El homo sapiens 2.0
Lo espero con avidez.

 

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